No ha sido por juego de niños, que lo ominoso se comió el plato principal... la vergüenza de quienes se supusieron niños ya ha oscurecido el límite vertiginoso por donde jugábamos a la cuerda floja... Si aquello en donde se sufría se ha apagado, ha quedado la enseñanza de soldados viejos, sin balas y mirando a la melancolía...
Pero el tiempo se repliega sobre mis pieles todas, para darles un sentido nuevo a cada una, pintándolas de épocas que se escurren bajo la puerta que nadie abrirá, porque nadie sabe de verdad lo ilusos que hemos sido al creer en un encuentro entre dos...
La valentía la enterraron en los filos de las armas blancas... el esclavismo moderno nos revistió de buena onda y felicidad condicionada...
Intentando crecer me he cortado los miembros donde los pájaros habían clavado su casa... un rey borracho en su torre nos quería mandar a morir... y respirando grasa, la nave ballenera nos arrastra a descuartizar a otro ejemplar del oro...
Los pinos se han quemado, y el viento cayó entre nuestras desenfundadas ideas del mundo, quisimos arrancarles otra vez la razón, pero nos amarraron los puños en la espalda... las cavernas profundas de grandes cuentos están tapados de millones y millones...
El último cansancio será una ofrenda, para quien no quise ser... miraré al pequeño y lo haré hablar, le contaré de las verdades y de lo intranquilo que se vuelve el mar donde brillan bonito esos ojitos...
Asi que en las mañanas, tomaré la ballena otra vez, lavándome la cara con una mezcla de baba y determinación...
Como ya lo dije, las profundidades ya no juegan a las escondidas... es un escondite que se busca ahí en las profundidades...
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