Existe un viejo que había sido un héroe... sanguinaria y visceral fue el uso de sus armas...
Frío calculador que defendió las fronteras de quienes se arrimaban a declamar poesías en sus tierras de paz... Por cuna de barro no consideró que las palabras fueran oro, más solamente lo hizo en su despacho privado, donde escuchaba a los juglares cantar sobre la libertad... La misma que podía cercenar en variadas y numerosas frustraciones...
De una decada a otra, el héroe ya no fue héroe... se habían prohibido los poemas y los cantares y los bailes y los gritos...
Los soldados bajaron los estandartes y se convirtieron en mercenarios... el hambre no llegó, puesto que siempre supo liderar... Pero la convicción fascista que había en su mirada, colmada de rectitud y ternura, se había dilatado año tras año... sólo quedaba una resignada sonrisa que le respondía al paso de la vida... Su inteligencia no había diezmado, lo cual al parecer le hizo entender la irracionalidad detrás de su dureza...
Nunca vieron sus ojos brillar, el amor parecía una fantasía en aquel reino donde palabras tan exageradas eran desestimadas mientras se trabajaba más duro...
Con el tiempo apareció una pequeña estrella, de ojos oscuros y cabellos dorados... no hablaba mucho el idioma del reino... aquello no importó, el viejo héroe se enamoró perdidamente de aquella pequeña estrella...
Los antiguos cantos sobre guerras sangrientas comenzaron a saberse como historia antigua, el nuevo tiempo ya no sabía de armas...
Una noche la vida bajó como el canto de una guitarra para conversarle, de cómo habian pasado los años, o si había entendido algo del tiempo o si había aprendido algo... El viejo le hizo saber de forma directa que nunca se había sentido tan vivo... su corazón había vuelto a latir y sus ojos mojados en felicidad, estallaban por las cosas lindas de la vida.
domingo, 29 de octubre de 2017
martes, 5 de septiembre de 2017
Cuerda no muy cuerda
Destrucción del objetivo, tontera del enemigo vive intensamente... la guerra interna se vuelve a decir a si misma que no tiene más que defender su orgullo... el dolor de las historias contadas tuvieron que condensarse en un nombre... la maldita bruja que duerme tranquila mientras acosa al perro callejero, la llena completamente, la interrupción del conquistador en su caballo no es más que su propia traición, en donde le grita a todos que nada le duele...
Quizá aquellos que nacieron del dolor pudieron contentarse con ver la verdad como una mentira bien contada... los que no se permitieron ser paridos en ese charco de mierda, le escupen a las reglas del juego para, eróticamente, decir cómo es que triunfan...
Los vientos soplarán...
La manivela de la buena suerte quedó atrapada entre dos jugadas... el rito del cortejo está siendo superado por una depurada técnica en el amor, algo así como un dragón que comprendió su propio fuego...
No ha sido por juego de niños, que lo ominoso se comió el plato principal... la vergüenza de quienes se supusieron niños ya ha oscurecido el límite vertiginoso por donde jugábamos a la cuerda floja... Si aquello en donde se sufría se ha apagado, ha quedado la enseñanza de soldados viejos, sin balas y mirando a la melancolía...
Pero el tiempo se repliega sobre mis pieles todas, para darles un sentido nuevo a cada una, pintándolas de épocas que se escurren bajo la puerta que nadie abrirá, porque nadie sabe de verdad lo ilusos que hemos sido al creer en un encuentro entre dos...
La valentía la enterraron en los filos de las armas blancas... el esclavismo moderno nos revistió de buena onda y felicidad condicionada...
Intentando crecer me he cortado los miembros donde los pájaros habían clavado su casa... un rey borracho en su torre nos quería mandar a morir... y respirando grasa, la nave ballenera nos arrastra a descuartizar a otro ejemplar del oro...
Los pinos se han quemado, y el viento cayó entre nuestras desenfundadas ideas del mundo, quisimos arrancarles otra vez la razón, pero nos amarraron los puños en la espalda... las cavernas profundas de grandes cuentos están tapados de millones y millones...
El último cansancio será una ofrenda, para quien no quise ser... miraré al pequeño y lo haré hablar, le contaré de las verdades y de lo intranquilo que se vuelve el mar donde brillan bonito esos ojitos...
Asi que en las mañanas, tomaré la ballena otra vez, lavándome la cara con una mezcla de baba y determinación...
Como ya lo dije, las profundidades ya no juegan a las escondidas... es un escondite que se busca ahí en las profundidades...
Polvo
El esqueleto de mis palabras perdió calcio... quizá la armonía no tenía ganas de bailar...
como un cuerpo olvidado en el camino suena un trombón lejano y poco tibio, creciendo va, tocando el bam bum...
Los pieles grises afilan sus contratos en la gala de la fe, donde creen que vivirán por siempre... perdonados y salvados danzan el fin de la canción, haciendole la desconocida al silencio, jurando amor por quién gritando saluda desde la muerte mentirosa...
Hay un juguete infantil, girando tirando razón donde antes aullaba el desencanto de la norma...
Las voces no son mentirosas, así como nuestras palabras no nos devuelven a la vida, sino que reniegan de la no presencia...
como un cuerpo olvidado en el camino suena un trombón lejano y poco tibio, creciendo va, tocando el bam bum...
Los pieles grises afilan sus contratos en la gala de la fe, donde creen que vivirán por siempre... perdonados y salvados danzan el fin de la canción, haciendole la desconocida al silencio, jurando amor por quién gritando saluda desde la muerte mentirosa...
Hay un juguete infantil, girando tirando razón donde antes aullaba el desencanto de la norma...
Las voces no son mentirosas, así como nuestras palabras no nos devuelven a la vida, sino que reniegan de la no presencia...
jueves, 27 de julio de 2017
La batalla por el olvido
El significante, si bien se estructura en el cronos que significa su cadena de significantes, su resonancia puede ser aiónica. O dicho de otra manera, lo simbólico invita a la posibilidad de viajar por el tiempo. Es así cómo de ciertas formas, nuestros Yoes que ya no son, vienen a reivindicarse cada cierto tiempo, en una romántica batalla en contra de la muerte. Aquello que se repite, no se circunscribe sólo en lo traumático, sino también en la algarabía, en el amor o en el triunfo.
Quién no conoce la sensación de vencer, o ganar, o cumplir sus sueños... díficilmente puede perseguir esa sensación. La psicosis se desplegará allí donde la frustración sea aquello primordial. Por lo tanto la batalla por la vida será por sobrevivir a aquella destrucción, mas que por alcanzar el Eros.
Quién no conoce la sensación de vencer, o ganar, o cumplir sus sueños... díficilmente puede perseguir esa sensación. La psicosis se desplegará allí donde la frustración sea aquello primordial. Por lo tanto la batalla por la vida será por sobrevivir a aquella destrucción, mas que por alcanzar el Eros.
martes, 16 de mayo de 2017
De herida a maligno
Entonces pareciera que el camino se pondrá más duro... no menos feliz, ni más triste...
solo pedregoso...
He estado mirando a la muerta por su espalda, mirando con detención los rincones en donde se vuelve persuasiva... quizá seductora... pero no con su sonrisa, ni con alguna sensación parecida al placer...
Me satisface con ese llanto que en la invasión que provocó en mi rostro, me arrodilló para hacerme humilde, adquiriéndoseme el gusto vergonzoso por las lágrimas.
Y viene una pequeña sonriente a decirme que la vida emerge victoriosa, mientras la muerte sonríe implacable...
Cómo caminar por las calles de la vida si se perdieron los sueños... lo trascendental se apodera de nuestras insignificantes almas y les da una esperanza de brillar en el basto universo, más no nos da la seguridad de nada...
Así es como con más calma en la cuchara, miro hacia adelante para dedicar mis energías a consolarme construyendo esperanzas de adobe...
Salud por aquellos rebeldes que no se conformaron con su lugar en el mundo.
Y disculpen a aquellos por todo el daño causado... de heridas tejí al maligno.
solo pedregoso...
He estado mirando a la muerta por su espalda, mirando con detención los rincones en donde se vuelve persuasiva... quizá seductora... pero no con su sonrisa, ni con alguna sensación parecida al placer...
Me satisface con ese llanto que en la invasión que provocó en mi rostro, me arrodilló para hacerme humilde, adquiriéndoseme el gusto vergonzoso por las lágrimas.
Y viene una pequeña sonriente a decirme que la vida emerge victoriosa, mientras la muerte sonríe implacable...
Cómo caminar por las calles de la vida si se perdieron los sueños... lo trascendental se apodera de nuestras insignificantes almas y les da una esperanza de brillar en el basto universo, más no nos da la seguridad de nada...
Así es como con más calma en la cuchara, miro hacia adelante para dedicar mis energías a consolarme construyendo esperanzas de adobe...
Salud por aquellos rebeldes que no se conformaron con su lugar en el mundo.
Y disculpen a aquellos por todo el daño causado... de heridas tejí al maligno.
martes, 4 de abril de 2017
La ilusión triste
Y así, fue como salir de ese mar mediterráneo, esas piedras blancas y gigantes como los panteones griegos, el mundo de mi infancia y juventud se despidió.
Ya era un pequeño hombre y después de algunas trifulcas y viajes entre una ciudad de olvido, dejé que los vientos de los sueños eternos inflaran las velas de mi destino, y pise a fondo el acelerador en busca de la muerte.
Conocí a las princesas, y les prometí el eterno abismo del amor en donde yo me zambullía sin entender el tiempo.
Y así ciertas risotadas y besos inciertos, en el atardecer de las horas tiernas, fueron apagándose para dejar espacio a raíces.
Raíces que se solidificaron para durar miles de años...
Es increíble como es que se puede llegar disparado al final de aquel túnel, con el impulso del amor... aquel que nos aferra a la ilusión triste de la vida.
Ya era un pequeño hombre y después de algunas trifulcas y viajes entre una ciudad de olvido, dejé que los vientos de los sueños eternos inflaran las velas de mi destino, y pise a fondo el acelerador en busca de la muerte.
Conocí a las princesas, y les prometí el eterno abismo del amor en donde yo me zambullía sin entender el tiempo.
Y así ciertas risotadas y besos inciertos, en el atardecer de las horas tiernas, fueron apagándose para dejar espacio a raíces.
Raíces que se solidificaron para durar miles de años...
Es increíble como es que se puede llegar disparado al final de aquel túnel, con el impulso del amor... aquel que nos aferra a la ilusión triste de la vida.
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